¿Dónde comer en Roma?
Top 5 lugares
La gastronomía tradicional de casi todos los sitios suele ser una mezcla de ingredientes sencillos que combinados dan un resultado exquisito. ¨Comida de pobres¨ elaborada con lo que hubiese en la despensa que dio lugar a bocados increíblemente ricos. Y así nacieron la pasta y la pizza.
Roma (e Italia en general) no es para personas que estén a dieta. Las tentaciones y los carbohidratos te acompañan desde que llegas hasta que te vas. Y tú tan encantado de tener esa compañía que entra tan ricamente. Amantes de gustos culinarios sencillos y exquisitos, este es vuestro paraíso. Abajo te damos un paseo por Roma en el que te contamos nuestros cinco lugares favoritos para comer cada una de las cosas típicas de Italia.
Aviso: no leas este post con hambre.
Y si también quieres saber la ruta perfecta para conocer Roma clickea aquí para ir a un artículo con todos los detalles para no perderte nada de la ciudad eterna en una ruta de unos tres días.
Ristorante Navona Notte
Este restaurante está junto a la Plaza Navona, con perfecta ubicación en pleno casco antiguo para darle a tu cerebro un descanso de tanta arquitectura e historia y mandar a trabajar por un rato a tu paladar y tu estómago.
Somos de mantener la regla de no repetir en un mismo restaurante cuando viajamos para poder probar otros. Pues bueno, rompimos esta norma porque este sitio se merecía una segunda visita tras probar unas de las pizzas más ricas de nuestra vida. En Italia te das cuenta de que a pesar de que el resto de ingredientes y los condimentos estén muy buenos, la base es la protagonista de los platos, y con eso nos referimos a la pasta sin nada y a la masa de las pizzas sin nada.
La segunda visita no defraudó. Esta vez fuimos a probar los risottos y nos conquistaron desde el primer tenedor que aterrizó en nuestras bocas. A pesar de ser un restaurante muy céntrico las cantidades son muy generosas y los precios nada caros. Tanto el interior del local como la terraza tienen mucho encanto y el servicio es rápido y muy cercano.
Platos favoritos: Pizza margarita (para disfrutar el sabor de la masa) y risotto de marisco
Ubicación: Ristorante Pizzeria Navona Notte. Pincha aquí para ver el mapa.
Precio: 10€/15€ euros por persona por pizza/risotto y bebida.
Ristorante Melo
Este restaurante fue una de las mejores casualidades de nuestros días en Roma.
Eran casi las diez de la noche y teníamos que encontrar un sitio para cenar cerca de nuestro hotel. Así que fuimos al más cercano que había (a la distancia de cruzar de acera). Es uno de esos lugares que por fuera pasa desapercibido, situado en una escalinatas que conectaba la calle de nuestro hotel con el Altare de la Patria, pero que cuando entras la esencia de Italia se concentra en un su más alto exponente en un negocio familiar.
Nada más cruzar la puerta alucinamos cuando vimos a un grupo de señores tocar y cantar a pleno pulmón a ritmo de tarantellas y todos los clientes eran italianos. Sip, ¡habíamos dado con el restaurante perfecto!
Los entrantes y el vino rosso estaban muy buenos, pero lo que nos conquistó de ese sitio sin lugar a duda fue la pasta. El sabor y la textura de los espaguetis y los macarrones fue como probar la pasta de nuevo por primera vez. Tienes que ir, apúntalo bien.
Recomendación: Macarrones a la boloñesa y espaguetis a la carbonara. Pinta tradicional y simple, ¿verdad? Pues cuando los pruebes vas a alucinar.
Ubicación: Ristorante Melo. Pincha aquí para ver el mapa.
Precio: Entre 15€ y 20€ por persona.
Pasta e Vino Osteria
El Trastévere es un paraíso de la cocina italiana. Sus callecitas están llenas de restaurantes y terrazas pintorescas que te invitan (y tú aceptas muy gustosamente) a disfrutar de la gastronomía de esta tierra.
Nuestro sitio favorito donde disfrutar de una buena cena es este restaurante en pleno corazón de esta zona tan bohemia de Roma. Lo que captó nuestra atención al entrar fue una persona haciendo a mano la pasta que luego terminaría convertida en nuestro plato de linguinis. Pasta fresca hecha a mano delante de tus ojos… ¡eso no podía fallar!
Y no falló, tanto los entrantes como la comida (ambos pedimos pasta, por supuesto) fueron geniales. Al igual que las pizzas, lo más alucinantes de la pasta no son los ingredientes con los que se hacen las salsas (que también), sino el sabor tan intenso y bueno que tiene la pasta en sí.
Recomendación: El best seller de este restaurante es la pasta a la carbonara, pero no te vayas sin probar la pasta al pesto.
Ubicación: Pasta e Vino Osteria. Pincha aquí para ver el mapa.
Precio: Entre 15€ y 20€ por persona.
Pane e Salame
Andábamos por el casco histórico de Roma buscando un sitio de paninis bastante famoso, pero sin pretenderlo por el camino nos encontramos con este lugar en una callecita cerca de la Fontana di Trevi y tenía tan buena pinta que decidimos darle un voto de confianza. Desde ese día cada vez que comemos un bocadillo nos miramos y comentamos cuánto echamos de menos el pan y la crema de alcachofas de este sitio (no es una exageración, nos pasa de verdad).
Cómo un par de paninis y unas cervezas pueden conquistar de esa manera. El olor a pan recién horneado y a quesos es algo que te activa el hambre desde la puerta, y lo demás viene solo con esas vistas a productos frescos y caseros. Pero lo mejor llega cuando todo se une en formato panini y tu paladar flipa entre sabores y crujidos del pan en el punto perfecto.
Recomendación: Todo. Hemos intentado escoger algún favorito pero no hay manera.
Ubicación: Pane e Salame. Pincha aquí para ver el mapa.
Precio: Entre 7€ y 10€ por persona.
Giolitti
Ains los gelatos… Tan bonitos, tan ricos y tan coloridos. Lo bien que entra una bola y lo mal que te sientes luego una semana entera por todas las calorías y azúcar que ingeriste en unos minutos. Eso sí, con los helados de este sitio no hay lugar para arrepentimiento, porque son tan enormes y están tan buenos que esos gramos de más merecen la pena.
Consejo: estos helados no son a modo postre. Si vas a pasarte por este sitio lleva espacio hecho en el estómago que tres bolas gigantes de helado artesanal con nata recién montada no dejan hueco para mucho más. Y el de tres bolas es el tamaño mediano…
El primer paso es decidir el tamaño, que claro, te envalentonas y dices ¨¡Vamos a por el grande!´. Error. No hay manera de comer tanto helado de una sentada. El segundo es elegir sabores, que no es tarea fácil con tantas opciones que pintan genial. La tercera es decidir si quieres que te pongan nata montada encima de todas tus bolas de helado para rematar la faena, y claro tú piensas que ¨de perdidos al río¨ y asientes mientras te preguntas por dónde vas a empezar a dar lengüetazos para que la mitad de la enormidad que acabas de pedir no acabe derretido chorreando por tus manos.
Una vez se te hace entrega se acabó la conversación, sólo le hablas al señor de la heladería para pedirle por favor una cucharilla porque tu lengua no da a basto. Y así se merienda en Roma, o al menos así merendábamos nosotros los días que estuvimos allí.
Recomendación: Helado mediano (cucurucho de tres bolas MÁS nata recién montada). Nuestros sabores favoritos de esta heladería son dulce de leche, chocolate negro y pistacho.
Ubicación: Pane e Salame. Pincha aquí para ver el mapa.
Precio: Entre 3€ y 5€ por persona.