Y entonces llega el momento de la verdad: al agua con la tabla. En nuestra experiencia con Indra, nuestro instructor y fundador de esta escuela, aprendimos algunos trucos que teníamos que perfeccionar respecto al equilibrio y al momento exacto de cuándo ponerse en pie sobre la tabla, ya que eran las cosas más necesarias respecto a nuestro nivel. Pero cada clase se adapta a las necesidades de cada persona y el instructor siempre está junto a tí para observarte y corregirte los errores de cada intento.
Además de tu instructor, durante todo el rato que pasas en el agua, hay un cámara de la escuela grabando desde la orilla todas tus hazañas (y desventuras) sobre las olas (y debajo de ellas). No es que vayan a hacerte un vídeo a lo ¨vigilante de la playa¨, pero tras cada clase se vuelve a la escuela y con la boca aún salada del agua que has tragado tu instructor repasa contigo todo el vídeo explicándote tus fallos y dándote consejos de cómo mejorar. El detalle del vídeo es algo que nos resultó muy curioso, y definitivamente nos ayudó a entender algunos de nuestros fallos, ya que auto observarse de manera tan visual hace que aprecies realmente tu postura y tus movimientos sobre la tabla.