Hotel de Barge
Brujas, Bélgica
Brujas son callecitas y canales, encanto por todos lados y rincones que parecen sacados de un cuento.
Nuestros días en esta ciudad que parece anclada en el medievo fueron de lo más especial. Y en eso tuvo mucho que ver el sitio donde nos alojamos, un barco. El equipo de De Barge hizo que nuestra estancia en este alojamiento tan peculiar fuese perfecta y cada uno de los detalles hacía que este lugar fuese único.
El barco permanece anclado en el canal grande que rodea al casco histórico, en la zona sur a unos cinco minutos a pie de los lugares más famosos de esta ciudad y a unos 10 minutos andando de la estación de tren.
Cuando llegamos a bordo nos encantó que todo estuviese hecho en madera y los tonos azules y blancos que utilizan para la decoración le da un estilo muy marítimo. Cada detalle estaba muy cuidado, y una cosa que nos encantó nada más llegar fue la llave de la habitación, que era un llavero grande de un ancla dorada que daban ganas de quedártelo a modo de souvenir. El barco mantiene su estructura original, por lo que no es un lugar en el que haya grandes pasillos, pero el bar y el restaurante son muy amplios y mantienen el estilo de decoración que tenía el barco en sus inicios.
Las habitaciones están en la planta superior. Esta área también mantiene la estructura original con un pasillo central y habitaciones a ambos lados. Hay un total de 12 habitaciones de distintas categorías, por lo que recomendamos reservar este sitio con antelación ya que la disponibilidad suele agotarse muy pronto, especialmente entre abril y septiembre.
Cuando abrimos la puerta de nuestra habitación nos sorprendió mucho la amplitud, ya que al ser un camarote esperábamos un dormitorio pequeño, pero era del tamaño de una habitación estándar de hotel, con espacio para una cama enorme, un armario, un escritorio y dos mesillas de noche, y aún así quedaba espacio de sobra para pasear por el cuarto sin sentir que fuese pequeño.
El estilo y la decoración de la habitación estaban cuidados hasta el último detalle. Suelo, techo y paredes de madera, al igual que todos los muebles del dormitorio, y los colores a juego con el resto del hotel, blanco y azul. Los estándares de limpieza eran impecables y la cama muy cómoda, con unas sábanas de algodón blanco muy suaves.
El baño no es muy grande pero si que tiene las medidas idóneas para la ocasión, de nuevo nos sorprendió su tamaño al estar alojados en un camarote, y todos los detalles eran en madera oscura con un rollo bastante marinero.
Pero lo que más nos gustó de nuestro cuarto fue la ventana, porque desde ahí teníamos unas vistas preciosas al canal y a un monte con árboles que había en la orilla de enfrente. Despertar con ese paisaje y con el sonido de los pájaros desde los árboles era una pasada, aunque nuestro momento favorito era ver el atardecer desde la cama con todo el cielo naranja y el sol reflejado en el canal.
Una de las cosas que más nos gustan cuando estamos fuera de casa es comenzar el día disfrutando de un buen desayuno. Y este hotel cumplió todas las expectativas. El buffet está situado en el restaurante, que por la mañana tiene una iluminación entre amarillenta y anaranjada que entra por las ventanas de estilo antiguo junto al reflejo del agua del canal.
Para coger energía hay todo tipo de opciones, desde cereales de todo tipo, hasta panes y bollería recién hechos de lo más variado.
Nosotros que somos bastante ratones, nos conquistó la variedad de quesos, y concretamente nos gustó mucho que aparte de todos los embutidos también hubiese salmón ahumado y muchas opciones vegetarianas y veganas.
Definitivamente recomendamos este hotel porque hace que la experiencia en Brujas sea única y dormir en un barco no es algo que se pueda hacer todos los días, además de que al ser un hotel tan pequeño siempre tienes esa sensación de intimidad y exclusividad.
Si estás interesado en este hotel dirígete a su página web oficial pinchando aquí.