Gili Meno es una isla diminuta de la región de Lombok, a unas 3 horas en barco de Bali. Junto a esta isla están las otras dos Gilis que son más grandes y con más ambiente. Pero nosotros en esos días buscábamos desconexión, y vaya si lo conseguimos.
Este fue el momento “relax pleno” de nuestro viaje por lo que se merecía un alojamiento de “relax pleno”. ¿Y qué se necesita para ello?
Mmmm, primera línea de playa, atardeceres de infarto, sitio donde te mimen, villa privada con piscina, colores claros y contacto con la naturaleza… Es posible, ¡todo eso es posible! Avia Villa Resort lo pone fácil para que todas esas cosas se hagan realidad.
Esta maravilla de hotel está en la playa con los atardeceres más bonitos de toda la isla por su situación geográfica. Aviso al lector de que en esta isla o se anda o se va en bici, así que hazte a la idea de que vas a pasear tu equipaje a cuestas por unos 15 minutos que es lo que se tarda en atravesar la isla andando desde el puerto, y los caminos son de arena.
Pero cuando llegues sabrás que estás en el paraíso. De veras. Al hotel se llega por la playa, que da paso a otra playa privada del hotel de arena blanca y a la recepción al aire libre, al igual que el restaurante y el resto de zonas comunes.
Las villas pueden ser dobles sin piscina privada (por supuesto el hotel tiene una piscina grande EN la playa para todo el mundo), dobles con piscina privada o villa de dos dormitorios con salón. Nosotros nos alojamos en una doble con piscina privada, que por cierto, ¡la piscina es de agua salada!
Al abrir la puerta de tu villa la piscina te da la bienvenida junto a una casita en la que están el dormitorio y el cuarto de baño. Nos encantó que el estilo de este lugar fuera minimalista con colores neutros y que entrase mucha luz natural en el cuarto.
A nosotros eso de comer se nos da de maravilla, y a este hotel se le da de maravilla hacerte la boca agua. Los desayunos en Gili Meno es algo que siempre recordamos cuando hablamos de esta isla, ya que la variedad de comidas internacionales que hay en el buffet es muy buena, y encima te hacen tortilla o crepes a demanda delante tuya con los ingredientes que tú le pidas. Sí, somos glotones. Glotones felices.
Aún así, lo que más nos encantó de esta isla no fue el lujo, sino la paz que se respira y la ausencia de motores y tecnología. Gili Meno fue una cura para el alma.