El suroeste de Tailandia es conocido por sus playas paradisíacas y los atardeceres que ofrecen sus orillas. Lo cierto es que la fama se le queda corta.

En nuestra ruta por esta zona del país decidimos quedarnos en Ao Nang, una pequeña ciudad cerca de Krabi que no es tan turística como otros pueblos de este área y además tenía muy buenas conexiones para los sitios a los que queríamos ir desde allí.

Desde que aterrizamos la brisa del mar nos envolvió y cuando llegamos al hotel sentimos que por primera vez en el viaje íbamos a relajarnos completamente y disfrutar de mar y tostarnos bajo el sol, ¡Y en pleno marzo! El hotel se encontraba a menos de cinco minutos de la playa y superaba en todos los sentidos las expectativas.

Playa de Noppharat Thara, Ao Nang, Tailandia
Playa de Noppharat Thara, Ao Nang, Tailandia

Railay es uno de los lugares a los que fuimos desde Ao Nang. Es una península muy cercana a Krabi rodeada por el mar Andamán a la que sólo se puede acceder en pequeñas barcas desde Krabi o Ao Nang. Como consejo rápido, si decides hospedarte en esta zona debes tener en cuenta que si la marea anda revoltosa, no podrás ser llevado hasta Krabi, donde se encuentra el aeropuerto y las estaciones para desplazarte a otros puntos del país.

Esta pequeña península es una joya natural. Tiene algunas de las playas más bonitas de Tailandia, zonas de selva tropical y miradores sobrecogedores desde donde se te encoge el alma al observar la maravilla de paisaje que tienes ante tus ojos.

Viewpoint Railay Beach
View Point, Railay, Tailandia.

El acceso a estos puntos no es fácil y hay que llegar casi escalando entre raíces de árboles y tierra arcillosa. La opción chanclas es una locura para acceder a estos sitios puesto que dependes en todo momento del agarre de tus manos y la sujeción de tus pies en terreno resbaladizo. La humedad del calor en plena jungla tropical hace que sudes como si fueses una regadera en cuanto dices a ponerte modo mono montaña arriba, por lo que siempre hay que llevar agua para mantenerse hidratado. Las vistas merecen el esfuerzo y cada gotita que hayas transpirado, ¡son increíbles! Para bajar es mejor hacerlo siempre de cara a la montaña e ir agarrándose a las lianas y raíces que vayas encontrando.

Railay Beach
Acceso al View Point de Railay.

Este paraje también es conocido mundialmente por ser uno de los rocódromos naturales más desafiantes para escaladores de alto nivel y por disfrutar de unas vistas únicas si consigues llegar a fuerza de manos a cuevas y resquicios entre acantilados donde solo unos pocos pueden lograr subir.

Una cosa que nos dejó a cuadros es un templo de penes (sí, sí, has leído bien) situado en el interior de una cueva que encontramos al llegar a la playa de Phra Nang, de arena blanca y rodeada de acantilados y selva. Nada más salir de entre las palmeras y tocar nuestros pies la playa nos llamó la atención una cueva con unas figuras gigantes a las que le rezaba un numeroso público femenino. Nos acercamos para asegurarnos de que nuestros ojos no nos estaban jugando una mala pasada. Y efectivamente, estábamos ante figuras de falos gigantes de todos los colores (¡había para todos los gustos!).

Railay Beach
Zona de culto en Railay Beach

Las playas de esta zona son espectaculares, de arena fina y aguas turquesas flanqueadas por imponentes acantilados de los que sale vegetación como a borbotones. La temperatura del mar es especialmente templada en esta zona, al igual que Ao Nang y el resto de la región de Krabi, y el oleaje era apenas inexistente los días que estuvimos por aquellas zonas, por lo que parecía que estábamos en una bañera gigante con vistas de película.

Para no variar, la naturaleza fue lo que más nos impresionó de este mágico rincón del mar Andamán. Un pequeño paraíso sin coches ni carreteras, al que sólo se puede acceder con barco y que mantiene la esencia de su jungla tropical.

Atardecer en Ao Nang
Atardecer en Railay Beach

Esta entrada tiene un comentario

  1. Lorena

    Me encanta, lo explicais de forma que parece que estas ahí, ánimo chavales a seguir viajando y compartir vuestras experiencias

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