En pleno centro de las calles de color albero de la Medina de Marrakech hay un lugar en el que los colores pasan a ser azules y blancos y donde se respira una sensación de relax y frescor.
Uno de los alojamientos que elegimos durante nuestro viaje a Marruecos fue la Riad Chamali, situada muy cerquita del Palacio de la Bahía. La Medina es el casco antiguo de cada ciudad de este país, y todas se caracterizan por mantener la esencia marroquí que te transporta a otro tiempo.
Las riads son casas-palacio tradicionales de arquitectura mozárabe que han sido transformadas en pequeños hoteles con mucho encanto y que te hacen encontrar un poquito de paz en medio del caos de la ciudad, nosotros nos enamoramos de todos los sitios en los que nos estuvimos quedando durante nuestro viaje por este país, y en nuestra sección de alojamientos puedes encontrar la review de otros sitios en los que estuvimos.
Desde el mismo momento en el que llegamos a esta riad nos conquistaron sus colores y su tranquilidad, ya que nos recordó a las casas mediterráneas del sur de España e Italia. La mayoría de las instalaciones de este lugar son en tonos azules y blancos y la decoración es sencilla creando una perfecta combinación entre lo tradicional marroquí y lo vintage mediterráneo.
Cuando entramos al primer patio donde se encuentra la recepción nos llamó la atención la simpleza y el bienestar que transmitía encontrar un rinconcito en Marruecos donde los colores cálidos y chillones estuviesen ausentes por unas horas, (¡que a veces se agradece no ver tanto naranja, dorado y rojo!).
Las riads son casas-palacio tradicionales de arquitectura mozárabe que han sido transformadas en pequeños hoteles con mucho encanto y que te hacen encontrar un poquito de paz en medio del caos de la ciudad, nosotros nos enamoramos de todos los sitios en los que nos estuvimos quedando durante nuestro viaje por este país, y en nuestra sección de alojamientos puedes encontrar la review de otros sitios en los que estuvimos.
Desde el mismo momento en el que llegamos a esta riad nos conquistaron sus colores y su tranquilidad, ya que nos recordó a las casas mediterráneas del sur de España e Italia. La mayoría de las instalaciones de este lugar son en tonos azules y blancos y la decoración es sencilla creando una perfecta combinación entre lo tradicional marroquí y lo vintage mediterráneo.
Cuando entramos al primer patio donde se encuentra la recepción nos llamó la atención la simpleza y el bienestar que transmitía encontrar un rinconcito en Marruecos donde los colores cálidos y chillones estuviesen ausentes por unas horas, (¡que a veces se agradece no ver tanto naranja, dorado y rojo!).
Todas las personas que nos atendieron fueron encantadoras, y tras hacer el check in nos mostraron el camino a nuestra habitación atravesando un segundo patio blanco con una piscina azul. Unas escaleras de azulejos nos llevaron hasta nuestra planta y desde ahí salimos a un pasillo con vistas a la piscina en el que estaba nuestro dormitorio.
Cuando abrieron las puertas azules y entramos a nuestro cuarto nos sentimos instantáneamente como en casa y todo nos pareció perfecto. Somos más de lo simple que de lo rococó así que en ese cuarto nos sentíamos en nuestra salsa, que a pesar de ser muy amplio tenía pocos muebles y una decoración perfecta con detalles ideales. Una cama gigante azul presidía la habitación de paredes blancas y la escasa decoración que había era en tonos madera clara o mimbre, ¡todo tan perfecto!
La puerta del baño era del mismo color que el del cobertor de la cama y al entrar las paredes pasan a ser de un tono azulado relajante que nos encantó. Al baño no le faltaba detalle y en la ducha había espacio para tres o cuatro personas.
Somos mucho de dejarnos llevar por sensaciones, así que puede que suene raro, pero algunas de las cosas que más nos gustó de esta riad fue la calidad de sus sábanas, de sus toallas y de sus almohadas. Créenos cuando decimos que salir de esa cama por la mañana era complicado con lo agustito que se estaba.
Esta riad no tiene muchas habitaciones por lo que no hay nada de ruidos durante la noche y tienes sensación de exclusividad todo el tiempo, así que si vas en temporada alta asegúrate de hacer la reserva con tiempo. Otra cosa que nos encantó fue disfrutar de la piscina entera para nosotros mientras desayunábamos al son de música árabe relajante.
A nosotros se nos conquista por el estómago y en Riad Chamali quedamos enamorados con sus desayunos, que incluyen toda una selección tradicional marroquí acompañada de bollería francesa casera, ya que Mouta, la dueña de esta riad, es francesa y ha sabido combinar a la perfección los sabores más ricos de cada país para comenzar el día de la mejor manera. Nos encantó todo lo que probamos, pero algo que nos dejó completamente conquistados fueron los smoothies de remolacha y las tortitas marroquíes recién hechas.
El precio por noche de esta riad depende de la época del año y de la clase de habitación que escojas. Nuestro tipo de habitación son unos 90 euros por noche para dos personas con desayuno incluido.
Esta riad también ofrece otros servicios como transfer desde y al aeropuerto, masajes y restaurante.