Cuando escuchamos el nombre de este país solemos imaginar bufandas, cervezas y salchichas gigantes. Todo ello es cierto, ¡pero hay mucho más! Solemos visitar bastante a menudo este país, sobre todo la zona del sur fronteriza con Suiza.
Alemania es uno de esos países con paisajes de bosques y montañas, de los que te puedes perder por carreteras y pasar horas y horas mirando por la ventanilla porque siempre hay algo que admirar en su naturaleza.
La Selva Negra es una zona boscosa de más de 6000 km cuadrados al sureste de Alemania en la que enormes abetos y pinos te invitan a sumergirte entre las sombras de sus troncos. Parece ser que el nombre proviene de los romanos, que quedaron impresionados por la densidad de los bosques de esta zona y la oscuridad de sus caminos, así que no se complicaron demasiado y le adjudicaron el nombre de Selva Negra.
Este es uno de nuestros lugares favoritos, de los que siempre visitamos cuando vamos a la zona sur de este país. Hemos tenido la suerte de poder ir en varias épocas del año y si nos diesen a elegir nos quedaríamos con la estampa de esos enormes bosques nevados entre montañas gigantes. Te sientes como dentro de una postal navideña.
Este es uno de nuestros lugares favoritos, de los que siempre visitamos cuando vamos a la zona sur de este país. Hemos tenido la suerte de poder ir en varias épocas del año y si nos diesen a elegir nos quedaríamos con la estampa de esos enormes bosques nevados entre montañas gigantes. Te sientes como dentro de una postal navideña.
La primera vez que fuimos nos sobrecogió el olor a bosque húmedo y la frondosidad del musgo que nace del suelo, la última vez que nos dejamos caer por allí alucinamos con la nieve entre los árboles y lo colorido que puede llegar a ser un día de invierno en esta zona si sale el sol.
Perderte entre los enormes troncos y escuchar el viento y los ruidos de los animales que habitan estas tierras es una conexión increíble con la naturaleza y con uno mismo, cada pequeño chasquido se hace audible y tus pisadas te hacen adquirir consciencia de que alrededor sólo estáis tú y la madre tierra, que no es poco.
Nos encanta de esta zona de Alemania el respeto que se tiene por la naturaleza. Nunca hemos visto basura por ninguna de las áreas de este gigante bosque y los núcleos urbanos suelen tener una conciencia bastante arraigada de respeto, y también de orgullo, por las joyas naturales de su tierra. La mejor opción para visitar libremente las zonas que más te apetezcan es tener coche propio, ya que los buses no paran en lugares recónditos o perdidos en la naturaleza. Si eres goloso, párate en cualquiera de los pueblecitos que hay por toda esta zona, que son todos preciosos (pronto escribiremos un post acerca de ellos) y entra en una de esas cafeterías acristaladas. Ha llegado la hora de probar la tarta de la Selva Negra… ¡una maravilla de dulce! Cuando después de un día entre árboles y naturaleza te plantan delante un chocolate caliente y un enorme trozo de tarta de cacao, cerezas y nata sólo te queda hincarle el diente y disfrutar de unas vistas increíbles.
me encanta la forma como explcais todo, os animo a seguir viajando y lo compartais