Una de las imágenes más famosas de toda Indonesia: el acantilado con silueta de dinosaurio rodeado por aguas turquesas y cristalinas.
Este lugar se ha popularizado mucho y es uno de los principales atractivos de esta isla, pero nuestro truco de siempre volvió a funcionar: ve muy temprano. Nosotros estábamos allí a las seis y cuarto de la mañana y tuvimos el lugar para nosotros solos. Además, recorrer la isla en moto con el fresquito del amanecer es una gozada.
Acceder a esta zona es fácil y está muy bien señalado. Una vez llegas al mirador encuentras las escaleras que te llevan hasta la playa. Avisamos que la bajada es intensa, pero la subida es peor. Además, para cualquiera de las playas a las que decidas bajar en esta isla debes tener mucha precaución ya que las barandas son palos de madera que no están muy bien sujetos.
A la playa son pocos los valientes que bajan por lo que suele estar tranquila para disfrutar un momento de relax bien merecido.
Recuerda que el sol azota fuerte desde muy temprano por lo que si decides hacer el mini trekking hasta la playa asegúrate que te proteges bien del sol y te mantienes bien hidratado. Se cuentan muchas historias de personas que caen con golpes de calor al intentar bajar a la playa. Prudencia y disfruta.
Aunque la entrada a la playa sea gratuita, sé agradecido y deja una donación a las familias locales que hacen todo lo posible para levantar medidas de seguridad y zonas mirador con su propio sudor y esfuerzo y así facilitar el acceso a turistas. En nuestra última visita todos estaban trabando duro por lo que haz lo posible por contribuir!